Arasanz Garcia

Navegante

Memorias de Blanquita.

El regreso.

Por Javier el 15 de mayo de 2016.

Conseguido y final.

Hace rato amaneció, con un cielo gris. Las calles mojadas de la humedad de la noche y todavía no ha bajado Javier, hoy se le están pegando las sabanas, como el dice cuando baja tarde.

De repente aparece con una bolsa en la mano, abre la maleta lateral y la guarda dentro, me dice que va ha desayunar y después salimos. Le veo partir, como buscando algo en las calles y dobla una esquina. Otra vez sola, en la calle muda, sin nada que hacer mas que esperar preparada y lista a partir con nuevo destino.

Javier aparece y me dice, "pago el hotel y para casa, Barquita, ya solo queda regresar y esperar a que el año que viene podamos hacer otra aventura como la que hemos terminado".

Limpita a la vuelta.Partimos, esta vez vamos tristes los dos, noto como Javier acaricia el puño del gas, suavemente. Vamos pasando por entre calles vacías y poco a poco nos alejamos del centro de la Ciudad. En la carretera empiezan las gotas de agua a caer, la lluvia no quiere despedirse de nosotros y nos acompaña en el viaje. Carreteras de dos carriles por sentido y asfalto en buen estado. Vamos devorando los kilómetros y en silencio, como si hubiéramos perdido algo. Ya no hay "roadbook", el navegador y las señales de trafico nos guían.

Pasamos cerca de un desvío y Javier me explica: "Barquita, esto es Atapuerca, donde están los huesos de los que te hable el otro día". Un tramo e carretera nacional y otra vez en autopista en dirección a casa.

Paramos por el camino para llenar el deposito y Javier aprovechó para tomar un refresco. Cuando salimos del País Vasco, dejo de llover y al pasar Burgos el cielo se volvió azul, de un intenso azul que hacia tiempo no veíamos. Después de repostar, Javier se quito lo que el llama "el traje de agua" y seguimos la marcha.

Llegamos a Madrid, reconozco las carreteras y los olores de la zona, entramos en la M-50 y ponemos dirección a casa. Estoy contenta por haber pasado estos días en una aventura con Javier, él también esta contento y al llegar al "cerro gordo" paramos en otra gasolinera.

- A ducharse Barquita, agua calentita y fuera mugre del camino, que los recuerdos deben estar dentro de nuestros corazones, no en nuestra piel. ¡Si que estabas sucia, como sale el agua!. ¡Que guapa vas a quedar!.

Terminamos de lavarme y mientras el agua escurre por mi cuerpo, voy pensando en todo lo vivido y espero que pronto volvamos a otra salida. Casi sin darme cuenta entramos en el garaje, oscuro y silencioso, en donde retumban con un agradable eco los estallidos de mis cilindros, mi voz resuena por los rincones y en un ultimo suspiro, cierro la entrada del aire y de la gasolina y me callo. Sigo despierta y en silencio, triste por parar.

- Hemos llegado sanos y salvos, gracias Barquita por darme la seguridad que necesito para conducir. Sin tu ayuda mi pericia no serviría de nada.

Javier se recuesta sobre mi deposito y una lagrima golpea en mis plásticos, se incorpora y con las maletas y el baúl, como haciendo malabares, se aleja hacia la puerta de casa. Quizás mañana volvamos a salir, cuando Javier venga estaré dispuesta y alerta, como siempre.

Gracias Javier.

 

Terminamos con 2554 Km más.

Vídeos oficiales.

BMW motorrad Punta a Punta España 2016.

BMW motorrad Punta a Punta España 2016 (versión extendida).