Arasanz Garcia

Navegante

Del desierto al Atlántico, de los valles a las montañas y sin incidencias.

De las playa de Casablanca a Tanger-MED. Entre dos mares y dos países.

Por Javier el 19 de octubre de 2019.

Ovejas en camino.Una húmeda noche agoniza entre las luces de la ciudad. El silencio, roto por el bramar del mar en la playa, se quiebra, en las horas tempranas del un día, por las voces de los riders que aparecen, casi en tropel, por el parquing del hotel. Son las 7:30 de la mañana, noche aun casi cerrada los riders colocan los bártulos sobre nosotras:

- Blanquita, hoy pasamos el charco, el estrecho de Tarifa nos espera. Ya no lleva el camión de asistencia la bolsa de hule, ahora te toca a ti cargar con ella. Salimos temprano para coger el barco al medio día y desde allí a Algeciras. Casi 400 kilómetros de despedida.

Javier ató la bolsa de hule al asiento y metió la bolsa de tela en el baúl, GPS en su sitio y la liturgia diaria, guantes, casco y arrancamos. La solitaria noche nos permite avanzar en las calles desiertas de la ciudad, pasamos por zonas de obras, con laterales de medianas de hormigón y asfalto de dudosa calidad. Los semáforos regulan el viento que recorre las calles, iluminadas y silenciosas. Unas sombras amarillas parecen moverse a nuestro paso, mientras se iluminan con mis faros, efectos ópticos de contraluces. Cruzamos la N-1, también llamada Ruta Continental, dentro de la ciudad y enlazamos a través de la P-3006 con la Autoruta Urbana de Casablanca o A-3, que apunta hacia Tanger, rumbo 55º.

Puente.En la autopista A-3 avanzamos para dejar la ciudad de Casablanca atrás, mientras las casas de desparraman en nuestro trazado, dando continuidad entre ciudades, nos unimos a la A-1 y pasamos Mohammédia, parece que las casas se van quedando atrás y entramos en llanos paralelos al mar, el paisaje se vuelve castellano, extensiones de labor y zonas forestales se mezclan y casi sin darnos cuenta hemos avanzado 70 kilómetros, estamos casi en Rabat y el roadbook nos señala el desvío para bordear la gran Capital del Reino de Marruecos, entramos en la A-5, que nos dará una vuelta por el interior para evitar el trafico intenso, que en la mañana recién nacida, presenta la Capital.

Impresiona el puente de Mohammed VI, tendido sobre el rio Bu Regreg, que salta sobre su profundo cauce, con tirantes y una acompasada armonía en sus tendidos. A nuestra derecha el Embalse de Mohamed Ben Adbellah, que surge de la unión de los ríos represados, Grou, Mechra y el propio Bu Regreg. Hemos abandonado la A-5 para retornar a la A-1 y a la altura de Salé, dejamos el aeropuerto de Rabat a nuestra derecha para continuamos ahora en dirección norte. Atravesamos la gran masa forestal de Maâmora, que nos acompaña durante algunos kilómetros y a la altura de Kenitra, pasamos el peaje de la autopista por la que venimos desde Rabat.

Aduana.En el barco, atando las motos.Pasado el peaje, seguimos por la A-1, que después de bordear la ciudad, se pega a la costa atlántica para separarse del mar en el parque nacional de Merdja Zerka, una enorme ria que forma el agua salobre del rio Drader en su desembocadura. La marisma, de interés ecológico, se extiende como una enrome mancha de aguas y aves a nuestra derecha, Javier me llama la atención sobre algunos picabueyes, patos y somormujos de pardo pelaje.

Nos dirigimos hacia Larache, en un desvío de la autovía Javier me grita desde el casco:

- Blanquita, la carretera que lleva a Alcazarquivir, aquí estuvo trabajando mi tío, antes de marchar para España. Mi padre le visitaba desde Tetuán y cazaban juntos por las riberas del rio Loukous o Lucuus. En breve estaremos en Larache donde también anduvo en otros tiempo mi padre.

Salida deTanger MED.

Javier se aferra al recuerdo de su Padre, mientras en silencio observa la fértil ribera del rio Lucuus. Se observan naranjos, granados y arboles de otras frutas, probablemente melocotoneros y albaricoques, entre las plantaciones, huertos y siembras. En verdad que parece fértil esta despensa de Marruecos. Paramos en el área de servicio de la misma carretera de Larache, una bebida octanada para nosotras y un desayuno para los riders, entre charlas y paseos al aseo. Unos 40 minutos después, a las 11:20, abandonamos el área de descanso y continuamos hacia Tanger.

En el Barco.Abandonamos las cotas marinas para volver a alcanzar los 170 metros sobre el nivel del mar. La bajada nos muestra en el horizonte el grupo de casas que forma Asilah, volvemos a bajar hasta el nivel del mar y el paisaje parece el sur de España. Pocos kilómetros más adelante, viramos hacia el oeste, dejamos al norte la ciudad de Tanger y nos dirigimos hacia el puerto de embarque. Abandonamos la A-1 para circunvalar la ciudad por la A-4 o autovía de Tanger-Med a Rabat y comenzamos un ascenso en la zona montañosa del norte de Marruecos. Alcanzamos los 216 metros de altura y enfilamos cuesta abajo hacia Alcazarseguir para terminar costeando el Mediterraneo hasta el puerto de Tanger-MED, donde acabamos llegando a las 12:30 de una nubosa y fresca mañana en el estrecho de Tarifa.

Entre papeleos y controles, pasamos la aduana y a las 13:15 estamos esperando el embarque. Entramos en la bodega del ferry y quedamos abandonadas a nuestra suerte, mientras los riders desaparecen por las pesadas puertas de acero de la enrome barriga de hierro del monstruoso barco. Quedamos vigilantes de las bolsas y enseres, mientras mecidas por el incesante vaivén del barco, de cuando en cuando nuestra electrónica torna a un pequeño descanso, soñamos en desiertos y gargantas, piedras y llanos y casas de adobe, soñamos con volver pronto...

Desembarcamos en Algeciras y nos dirigimos al hotel, despedida de los amigos que marchan cada uno a sus faenas y tierras y de los amigos del Staff, que aún tendrían un sobresalto en el parquing del hotel, unos polizones que son detenidos y entregados a las autoridades, ante mis faros incrédulos de los acontecimientos totalmente inesperados.

Algeciras desde el estrecho.